lunes, 9 de agosto de 2010

CURSILLO EN ARENILLAS DE SAN PELAYO




















Del 27 al 30 de Julio de 2010 se celebró en Arenillas de San Pelayo y en su centro social de la Abadía el tercer ciclo de cursillos de la Universidad Rural Paulo Freire sobre los siguientes temas: Taller del lenguaje rural como patrimonio cultural, dedicado adescubrir la riqueza importancia de nuestra manera de hablar popular,con sus diferentes usos locales en el hogar y en los oficios.Se dividió en publicaciones autóctonas, refranes, letrillas de acontecimientos notables y la toponimia de alguna de sus poblaciones. El acto comenzó con la presentación y saludo de las autoridades.
La conferencia inaugural corrió a cargo de D. Rafael Martínez, jefe del departamento de Cultura de la Diputación Provincial.En ella hizo un extracto de lo que sería el trabajo que se desarrolló en el taller del lenguaje, que presidía una doctora muy competente en esta materia acompañada por otras tres doctoras.



















Comenzamos el curso comentando un texto de Pablo Neruda, del que extracto estas líneas “Pero a los bárbaros (o conquistadores) se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras,como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes... el idioma. Salimos perdiendo... Salimos ganando...Se llevaron el oro y nos dejaron el oro... Se lo llevaron todo y nosdejaron todo... Nos dejaron las palabras”

En estas hermosas líneas expresa el autor, en nombre de toda la sociedad hispanoamericana, el gran valor que dan a la rica lengua que les transmitimos.
Actualmente se da la paradoja que en muchos casos hablan mejor el español que nosotros. Con el tiempo esta diferencia se va agrandando, por la mistificación a que le hemos sometido. La Real Academia acepta muchas palabras exóticas y malsonantes, que la ramplonería o falta de vocabulario está haciendo desgraciadamente corrientes.
Luego, en un podriamos llamar ejercicio de memoria, intentamos poner con la primera sílaba, la multitud de palabras que se pueden formar.Pasamos luego a comentar un extracto de los refranes que consideré más oportunos de esta zona, buscando el parecido significado con los de otras comarcas, variando sólo las palabras y el sentido de la frase.
Gustó el conjunto de letrillas que se usaban en las rondas nocturnas de los jóvenes, en las que la invención y picaresca siempre estaban presentes.También se hizo algún comentario sobre mi libro, del que dediqué a las doctoras tres volúmenes.
Al día siguiente la directora nos dio un verdadero recital del origen y composición de muchas palabras.Decía que por los muchos años de la dominación árabe nuestro idioma,cuyo origen es el latín, tiene muchos complementos de su idioma.
Analizando la composición de los nombres toponímicos de muchos lugares, demostró también tener una consumada competencia.Para no cansar transcribo sólo alguno de los muchos de los que tomé nota y son menos conocidos.

Valdavia.- Valle del avía- Val- avía que significa río. Los Íberos la llamaban Abadanes.
Congosto-Paso angosto
Buenavista-viene de buen augurio o vista
Barriosuso- barrio de arriba
Fontesa-o fuente oculta
Lugo- lugar de Augusto
Tabanera- lugar de tábanos
Villabastas- lugar del repoblador Abastas Moceroles
Tablares-de tablarius- mensajero o correo
Grijota- iglesia alta
Simancas-de las siete manos que figuran en su escudo.

Además de este taller había otro que trataba de las “aplicaciones prácticas de las plantas naturales” Su objetivo es conocer los principios activos que contienen para la elaboración de aceites, pomadas, cremas y ungüentos.
Con la asesoría de un buen barman de Palencia se trató en otro taller la mejor manera de cocinar nuestros productos naturales de huerta y corral. Disfrutamos todos en la comida que nos servían con recetas modernas y bien sazonados platos.
Para los manitas interesados en la talla de madera contaban con el asesoramiento de un maestro tallador.

El segundo día por la tarde hicimos una excursión a la zona de La Ojeda . Por su proximidad con La Valdavia apenas cambia su aspecto de zona de transición entre llano y montaña. Sus zonas de cultivo están salpicadas de pinos repoblados y de roble autóctono.
El río Boedo que va casi paralelo al Valdavia, del que es afluente,conforma una zona de terreno muy fértil que según me contó un labrador de la zona, fue siempre el mejor para el cultivo de la patata que constituyó un emporio de riqueza hace pocos años.
Con la importación masiva de patata foránea los precios se derrumbaron y, si quieren sacar unos precios que cubran los gastos de explotación, tienen que restringir la siembra y escalonar su arranque para mantener el mercado equilibrado.Una verdadera pena pues se ven patatales con una pujanza admirable y muy bien sembrados mecánicamente y sus rectos surcos se ven cultivados con una técnica depurada.
Como están en plena floración, las parcelas simulan estar nevadas dada la apertura e intensidad de sus flores blancas.












En un pueblo que el río Boedo divide en dos, han construido un ancho y moderno puente que cubre las necesidades de ambas partes. Junto a él han tenido el buen gusto de levantar un monumento-recuerdo al antiguo puente de madera y tierra, que en una crecida del río desapareció.
Así reza en una brillante placa colocada debajo de la viga ennegrecida por el paso de los años y que formaba parte del antiguo puente.
Este buen detalle trajo a mi memoria de joven cuando en mi pueblo se levantaba algún puente con troncos de madera, para salvar la corriente abundante de agua que impedía el acarreo en un pago afectado.
Sólo era necesario la opinión de algún vecino mayor para que todos contribuyésemos cada uno en una faena. Unos cortábamos los chopos con tronzador, otros los labraban con el hacho colocándoles de la mejor manera para que, cubiertos de tierra y ramuja, facilitaran el paso de los pares de mulas tirando de los carros repletos de mies.
Sin planos ni burocracia alguna se hacían estas obras con la simple cooperación de todos los vecinos que se unían para lograr el bien común.
¡Con qué pena recordamos los que peinamos canas aquellos años que, comparados con los actuales, no se parecen en nada!
Nuestra autosuficiencia es tan egoísta que cuando alguno propone hacer algo, nos falta tiempo para frustrarlo, saliendo a relucir las opiniones personales más diversas.

También en esta excursión visitamos la iglesia románica de Santa Eufemia, situada en Olmos de Ojeda.








Según me contó el labrador antes citado, este cenobio estaba regentado por monjas, que dado su comportamiento autoritario, las llamaban“frailas”
Tanto la iglesia como los terrenos y las instalaciones anejas fueron vendidos a un particular, que actualmente lo dedica a restaurante, para todo tipo de eventos programados, aprovechando la naturaleza y los vestigios históricos que lo rodean.
La iglesia, de románico tardío, luce arcos apuntados que sostienen poderosas bóvedas. Frente al altar mayor y muros laterales dispone de estrechas luceras, por donde se cuela la poca luz que este estilo tenía por gala exhibir. Se decía que para orar bien era necesaria la penumbra.














Rematan sus columnas capiteles bien logrados, unos con motivos vegetales (en especial la hoja de acanto) y otros con figuras de animales y personajes burlones bien realizados.Me gustó, en un vetusto sepulcro, lo bien labrada que está la figura de un águila imperial, con sus plumas perfectamente marcadas y sus garras y pico con la posición que tienen en los escudos de distintas naciones. Estas tienen por orgullo llevar esta imagen que fue siempre símbolo de altura, fuerza y valor.









A continuación nos dirigimos al barrio de arriba de Dehesa de Romanos donde Belén, asistente a otras convocatorias de la Universidad Rural,ha montado un obrador, que, dada su situación geográfica, trabaja preferentemente por encargo. Ella y su madre Mª Jesús nos invitaron a un café con pastas en el portal de su casa.También observé que, a la entrada están construyendo una casa con un gusto estupendo, pues conjunta muy bien los ladrillos con una esquina de piedra artificial.
Por último, nos dirigimos a Báscones de Ojeda donde Manolo nos mostró su pequeño museo de talla de madera, dotado con figuras cuyo material original le ha posibilitado crear las formas más dispares.

Ya veis la variedad de cosas que se pueden hacer en estos cursillos de verano que ya tienen tres años de existencia y a los que he asistido por primera vez.Dios mediante asistiremos a los próximos, si Escuelas Campesinas nos los brindan.


Agradezco mucho el esfuerzo que sus organizadores y demás personal ponen para que todo salga bien.

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